El filipino Manny Pacquiao no ha peleado nunca en el Estado de Nueva York, y la Gran Manzana es el lugar de origen de su promotor Bob Arum; de ahí salió, increíblemente, de las cortes judiciales en las que tenía que estar mas limpio que “Mr. Clean”, al mundo sucio y oscuro del boxeo profesional; a discutir y ganar el dudoso titulo de “principal fullero de este deporte”; a competir no en el capitulo de los que mucho hacen por sanear y mantener una actividad noble que ya se convirtió en una letrina, sino a buscar, a como dé lugar, el primerísimo en el “libra por libra de la categoría hampones de todos los tiempos” lo que, posiblemente, con otra pelea mas, tal vez del propio Pacquiao; o, ¿Que tal Odlanier Solis?, logre. ¡Y mira que en Fistiana los ha habido buenos! Completos, con ofensiva tan equilibrada con la defensa que se han necesitado kilómetros de mamotretos acusatorios para poder sacarlos de circulación y colocarlos tras las rejas.
En la historia del boxeo ninguno de los inmortales de antaño, incluyo algunos de la década pasada o de esta en curso, se fueron del pugilismo sin actuar, por lo menos una vez, en Nueva York; porque Las Vegas es el escondrijo natural no del pecado, sino del vicio, que es otra cosa; es el reducto natural del gran dinero y la parada obligada del decadente actor del Hollywood de hoy con toda su lacra de sexo libre y droga por tuberías; pero nadie la puede relacionar con el gran boxeo, a pesar de que se han efectuado allí varias grandes peleas del pugilismo contemporáneo. No, Las Vegas es “croupiers y reyes”, boxeo, igual que beisbol, es Nueva York, porque es Robinson, Beau Jack, Marciano, Louis, Willie Pep, Armstrong, incluso Pancho Villa, Speedy Dado o Pablo Dano y Ceferino García, los cuatro filipinos de gran clase.
Si, la Comisión del Estado de Nueva York hace realidad la amenaza de imponer como obligación las pruebas aleatorias u olímpicas; pues Manny Pacquiao jamás va a mirar en ningún mapa hacia la Costa Este de Estados Unidos, malo para él; porque, repito, a través del tiempo ha sido un orgullo para un peleador demostrar su clase en el Garden y, a pesar de que ya llego a un acuerdo de boxeo con Steinbrenner para traer otra vez el boxeo al parque con el nombre de los Asesinos del Bronx, parece que no está en la agenda de Bob Arum presentar al asiático en la ciudad: ni en el estadio, ni en la única y verdadera catedral del boxeo, el Madison Square Garden…
Pero hay otro dilema, por la influencia de la Ciudad de los Rascacielos en el resto del país en cuanto a entretenimiento profesional, va y se embullan otros estados en hacer bien las cosas y, ¡Que lio…! ¡Que lio compay Ramón! Nada, ese era el estribillo de una vieja guarachita cubana del creador de ese ritmo, Nico Saquito.












